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VALENTINA MIRANDA

Un poco de mi  

Me dicen Val. Soy profesora de yoga, terapeuta energética, mamá de tres seres maravillosos, educadora de párvulos de profesión. Estoy  casada con Carlos y junto a mi familia vivimos en el sur de Chile donde tengo mi salita y hago experiencias presenciales.  

Desde niña sentí una conexión natural con lo invisible: buscaba señales, rezaba cuando tenía miedo y encontraba calma en Dios, la Fuente o la Consciencia Universal —como cada uno quiera nombrarlo—. 

Años después,  atravesé un periodo más oscuro donde tuve ansiedad, crisis de panico, exceso de ruido mental, relaciones toxicas, inseguridad, indecisión, entre otras cosas.  Sentí que toque fondo. Fue ahí cuando el yoga apareció como refugio. Fue mi medicina: respiración, movimiento, conciencia y algunas terapias complementarias  me ayudaron a volver a mi, a usar todo eso que me había pasado como abono para crear una vida más alineada a mi alma. 

 

En ese proceso de ir reencontrandome conmigo misma quede embarazada de mi hija mayor. Fue ahí ya cuando decidí empezar a vivir diferente, decidí estudiar y aprender lo que a mi me había transformado completamente. La maternidad profundizó ese camino. Afinó mi intuición, activó mis sombras y me mostró la importancia de habitarme, de nutrirme, de cuidarme, de conocerme, de sostenerme.

 

Hoy comparto todo lo que a mi tanto me transformó. Acompaño a mujeres en sus procesos para que puedan salir del deber ser, de la exigencia, de la perfección, del automatico y puedan volver a sí mismas, a su verdad y a su paz interior, a la reconexión con su cuerpo, con su espiritu y con el todo. 

MI visión, misión, pasión

Creo profundamente que podemos crear un mundo mejor: un mundo donde la espiritualidad sea cercana, humana y accesible para todos. Un mundo donde cada persona viva en conexión con su espiritu y, desde ahí, habite una realidad más expansiva, consciente y auténtica; confiando en que está sostenida y guiada siempre.

Creo que somos seres cocreadores de nuestra realidad, con un poder inmenso que se despierta cuando logramos salir de los mandatos externos, del hacer en automático, y volvemos a conectar con nuestro espíritu.

Creo también que Dios —la fuente, la energía universal, como cada una quiera nombrarlo— habita en todas partes, incluso dentro de nosotras. Sin embargo, entre tanta información, exigencia y ruido, nos hemos ido desconectando de esa presencia.

Pero es posible volver. A través de pequeñas y grandes prácticas, podemos reconectar con esa consciencia, con esa magia que siempre ha estado disponible. Y es en ese reencuentro donde recordamos quiénes somos realmente. Porque al conectar con esa fuente, volvemos a conectar con nuestro poder creador.

Mi forma de acompañar nace de la experiencia vivida, la intuición y la práctica constante. Integro yoga, meditación, respiración consciente, sanación energética y herramientas de autoconocimiento para guiar procesos profundos, amorosos y sostenidos en el tiempo.

Creo en el cuerpo como portal, en la presencia como medicina y en la magia que habita en lo cotidiano. Creo en una espiritualidad encarnada, que honra la sombra tanto como la luz, porque es ahí donde ocurre la verdadera transformación.

Mi intención es simple y profunda: abrir un espacio para que regreses a tu centro, a tu alma y a la vida que anhelas crear.

VALENTINA MIRANDA
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